Tienen miedo
a las formas abruptas
a la contraria disposición
de la lógica.
Tienen miedo
al espacio sin fronteras,
a la exasperante
producción de diagramas
no trazados,
a la exhibición frívola
de absoluta libertad.
Trazan líneas,
eso se les dá de maravilla.
Trazar líneas y no presentarse,
trazar rectas y decorar
curvos de alcohol lo indecoroso,
habitaciones de hotel,
conversaciones a medias,
disculpas, excusas,
la perenne marca de quien ignora
a sabiendas inconsciente...
y yo con toda esta culpa
no soy más que otro
de los que no cumple.
n.m.
jueves, 19 de abril de 2012
miércoles, 18 de abril de 2012
Día 19
"De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso, (...)"
Jaime Gil de Biedma
“He visto cosas que los humanos ni se imaginan:
naves de ataque incendiándose más allá del hombro de Orión.
He visto rayos C centellando en la oscuridad
cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos
se perderán… en el tiempo… como lágrimas… en la lluvia.
Es hora… de morir”.
Blade Runner
Jaime Gil de Biedma
“He visto cosas que los humanos ni se imaginan:
naves de ataque incendiándose más allá del hombro de Orión.
He visto rayos C centellando en la oscuridad
cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos
se perderán… en el tiempo… como lágrimas… en la lluvia.
Es hora… de morir”.
Blade Runner
Los besos son posibles.
El entretenimiento tantas veces
estudiado como una práctica.
Un café, una copa, charlas bobas
y las manos ocultando la cara
y la mesa tapando el cuerpo...
Son posibles los besos,
reptiles ahogados, que nos adoran.
Son como anuncios luminosos,
matamoscas.
Llevar pose de estereotipo
todo el tiempo
como si la tristeza no rompiera
costuras y jarrones.
Constantemente hablo de lo que tiene que ver
conmigo,
de lo que no se ve contigo
de mí en la refriega, dentro,
lo ya marchito, guijarro arrugándose,
auto-exterminio frustrado
de farol.
Constantemente.
Peco, he pecado.
Sigo sin decir nada que no tenga
que ver con lo obturado,
saturándose, en llamas de mí.
El asco es la única y verdadera intimidad.
(tú eres un excusa y)
Lo demás son
los caballos sanguinolentos de la concordia.
n.m.
lunes, 16 de abril de 2012
Día 18
Podría considerar algunas cuestiones sin importancia, recogerlas como hilos con los que entretenerse trenzando nada. Así podría escoger el pelirrojo trayecto de inocente vuelta a casa o la ebria noche del domingo como quien pasa distraido la página de un periódico, para hacer de la historia un titular sencillo. Se me ocurre que también podría ser una cama, uno de enero y pies-terraza o un tour de ciudades europeas y aviones. Los aviones siempre le dan cierto aire cosmopolita a los cuentos y a la poesía. No es normal que se caigan, miles de personas los cogen a diario y sin embargo uno no puede dejar de imaginarlos precipitados.
n.m.
domingo, 15 de abril de 2012
Día 17
Ya no sé cómo hacer poemas.
Recuerdo sonidos como milagros
adormeciendo a la gente de sueños.
Sobredosis virtual gratuita.
Y luego, añadidos, algunos nombres:
Korsakof, Cassandra, furia Berserker,
síndrome del miembro perdido.
Y en fila un montón de hijos fantasma
grises y hartos,
como piedras transparentes.
Por mis hijos nonatos prefiero que te vayas,
por el incipiente reclamo que representan tus manos,
por la saliva seca en la comisura de los labios,
por la desolada victoria de la ceguera.
Y porque tengo velcro en las pestañas
y cuerdas abiertas en las muñecas,
envuelto el bachillerato de hiedra,
y territorios derretidos, fiestas
de filosofía y física cuántica.
Ya no sé cómo hacer poemas,
a qué temperatura, en qué cadena,
en qué año gané la copa de ese deporte
escondida de ti, gran primer plano.
n.m.
Recuerdo sonidos como milagros
adormeciendo a la gente de sueños.
Sobredosis virtual gratuita.
Y luego, añadidos, algunos nombres:
Korsakof, Cassandra, furia Berserker,
síndrome del miembro perdido.
Y en fila un montón de hijos fantasma
grises y hartos,
como piedras transparentes.
Por mis hijos nonatos prefiero que te vayas,
por el incipiente reclamo que representan tus manos,
por la saliva seca en la comisura de los labios,
por la desolada victoria de la ceguera.
Y porque tengo velcro en las pestañas
y cuerdas abiertas en las muñecas,
envuelto el bachillerato de hiedra,
y territorios derretidos, fiestas
de filosofía y física cuántica.
Ya no sé cómo hacer poemas,
a qué temperatura, en qué cadena,
en qué año gané la copa de ese deporte
escondida de ti, gran primer plano.
n.m.
Día 16
Hace días que no salgo. Hay plomo suspendido en el aire, pequeñas gotas que se clavan como balas en miniatura. El viento llega turbado como si no encontrara la tierra de las promesas. Hago cadenentas de horas, unas me salen rojas como la sangre en El Padrino, otras negras como el alma de la Stanwyck en Perdición. Podría estar encerrada en un cuarto de cualquier ciudad del mundo. Ahora el sol entra por media ventana, nada deslumbrante pero clarificador. Podría repetirme eso de Abril y entonces digo: calla! Y busco el tarareo de cualquier sonido primaveral. Entre risas suelo expresar que lo que más me gusta de esta estación es que después viene el verano. Y el viento sobre todo el viento y esa lluvia rebelde pero sin fuerza y la gracia de las pequeñas flores como escaparates. Hago un recuento de los analgésicos que me quedan, no parecen suficientes.
n.m.
n.m.
miércoles, 11 de abril de 2012
viernes, 6 de abril de 2012
Día 14
Pareciera que estás deseando que escriba de ti
como si eso te encarnara
te hiciera de la materia que gira alrededor de algo
a mucha velocidad, y un simple cambio de trayectoria...
n.m.
como si eso te encarnara
te hiciera de la materia que gira alrededor de algo
a mucha velocidad, y un simple cambio de trayectoria...
n.m.
lunes, 2 de abril de 2012
Creo, siempre.
¿Y si me quedo sin palabras con toda esta verborrea apolillándose en la claustrofobia de tanto silencio? ¿Y si la realidad es demasiado grande y ya nunca vuelvo a encontrarte? ¿Y si apunté mal las coordenadas? ¿Y si no hay mapas, ni brújulas, ni estrella polar? ¿Y si dejo de creer?
Agarrarme a tus palabras, agarrarme, agarrarme.No termines de irte nunca, hazme ese favor.
Lo he intentado
lo juro
escondí el bombo
y los platillos,
las castañuelas,
las chácaras,
incluso el papel albal
y las bolsas de plástico
para no hacer ruido
lo juro
escondí el bombo
y los platillos,
las castañuelas,
las chácaras,
incluso el papel albal
y las bolsas de plástico
para no hacer ruido
pero el primor de los cascabeles
ah, esos no
guardé el silencio
de feria ambulante
el previo al aplauso
de boca cosida
con las agujas del carmín
pero ya no aguanto
lo juro
si he de recitarte
henchida
violeta y temblorosa
a quemarropa
que así sea
a mares en plena libertad
donde haga falta
vocalizaré tus verbos subversivos
desbrozaré nombres y adjetivos
y si mi lengua se entorpece
volveré a empezar
volveré a recitarte
donde haga falta
lo juro
ah, esos no
guardé el silencio
de feria ambulante
el previo al aplauso
de boca cosida
con las agujas del carmín
pero ya no aguanto
lo juro
si he de recitarte
henchida
violeta y temblorosa
a quemarropa
que así sea
a mares en plena libertad
donde haga falta
vocalizaré tus verbos subversivos
desbrozaré nombres y adjetivos
y si mi lengua se entorpece
volveré a empezar
volveré a recitarte
donde haga falta
lo juro
n.m.
domingo, 18 de marzo de 2012
Día 13
Tomó la costumbre de creer que cuando se descamaban sus manos, ese indicio era prueba de que, inevitablemente, le estaba cambiando la vida; un cambio apenas perceptible en realidad, pero decisivo en su caracter. De todo había de sacar un provecho sencillo, intelectual o sentimental. Con regularidad consulta las cartas del tarot, no se dirige a ningún especialista sino que, en casa, antes de acostarse, se concentra puerilmente en sus preguntas, extiende los naipes en la superficie arrugada de las sábanas e intenta así dilucidar sus posibilidades a través de las decisiones del presente. Las épocas en que no tocaba las cartas suponían un logro, como si hubiera podido librarse de la ansiedad, de la continua obsesión por ese futuro que, tal y como dicen sus propias palabras, "jamás existirá".
Todo en la habitación fue aserrín blanco, no le importó tanto llevar el miedo y el tiempo con él, una cura psiquiátrica capaz de controlar la sensibilidad de este espacio con llantos y sollozos; tales recelos en el claustrofófico ascensor vital. Se diría que padece alguna enfermedad, una tara, un accidente, sospechosa sinestesia ondulante.
n.m.
Todo en la habitación fue aserrín blanco, no le importó tanto llevar el miedo y el tiempo con él, una cura psiquiátrica capaz de controlar la sensibilidad de este espacio con llantos y sollozos; tales recelos en el claustrofófico ascensor vital. Se diría que padece alguna enfermedad, una tara, un accidente, sospechosa sinestesia ondulante.
n.m.
jueves, 8 de marzo de 2012
Día 12
Fantasea con que se publiquen los cuadernos
-como una indecente travesura,
una burla, un desafío-
con que salga a la luz
la parte enferma,
la cuenca de la mentira,
el sorbo del ego
que mata y mantiene con vida.
Sí, hacemos listas
de libros, de música,
hacemos listas y estadísticas
para enfocar la visión de nuestro reflejo.
y de paso nos agrietamos
y el alud
ARRASA
con toda la violencia en su juicio.
A veces siento que esta condición cínica
es lo único que me sostiene
mientras muero
escasamente todos los días
(mientras) me congelo.
Lo inefable son esos lugares donde
paseo sin fijar
la vista en
nada.
Como ahora,
sorteo las briznas de hierba
en una plaza de nueva construcción
en el descanso
mínimo que me da la tarea
obligada, el trabajo repetitivo
(de manipuladora profesional).
Los surcos de mi cerebro
se ensaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaanchan,
a veces creo que no caben más voces.
n.m.
-como una indecente travesura,
una burla, un desafío-
con que salga a la luz
la parte enferma,
la cuenca de la mentira,
el sorbo del ego
que mata y mantiene con vida.
Sí, hacemos listas
de libros, de música,
hacemos listas y estadísticas
para enfocar la visión de nuestro reflejo.
y de paso nos agrietamos
y el alud
ARRASA
con toda la violencia en su juicio.
A veces siento que esta condición cínica
es lo único que me sostiene
mientras muero
escasamente todos los días
(mientras) me congelo.
Lo inefable son esos lugares donde
paseo sin fijar
la vista en
nada.
Como ahora,
sorteo las briznas de hierba
en una plaza de nueva construcción
en el descanso
mínimo que me da la tarea
obligada, el trabajo repetitivo
(de manipuladora profesional).
Los surcos de mi cerebro
se ensaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaanchan,
a veces creo que no caben más voces.
n.m.
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