viernes, 6 de julio de 2012

Día 30

El espacio es este humo venenoso que me envuelve, otra razón invisible de partículas donde preguntar porqué. Quien niega mi nombre y cierra las puertas, como un enemigo, me seduce y yo lo busco con una fuerza sobrehumana. ¿Tan atronador es el paso de mis talones furiosos y rajados, el emblema dorado que ciega tus ojos a mi pecho? El aire, que sostiene oxidando, nos conduce hacia el geriátrico del tiempo donde no habrá flores en jarrones de cristal o porcelana, solo las sábanas blancas de otra soledad, la angustia del recuerdo, un suspiro de hielo, un letargo profundo como de antorcha que espera. El espacio es la resistencia a la que someternos, una nostalgia coagulada sobre un lienzo, la misericordia de la vida sobre la materia.

n.m.




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