lunes, 2 de mayo de 2011

tierna de mayos

 Las damas saben cuando irse.
El sol que sale y
la tarde tras la comisura sucia
  de la boca                             
son como un pelotón
de criaturas sin clase
con ganas de rezongar y estirarse
alegres,                                       
despreocupadas ya de abril
y sus instintos como altares.

Las damas saben cuando irse
de la tristeza                                
y cuando dejarse ir
hacia el verano en que dormitarán
la siesta                                       
en el preludio de otros aguaceros.





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